Administrador, asesor técnico y relacionista de Finca El Cascajal participan.
La Misión Técnica de la República de Taiwán, el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas –ICTA- y la Unidad Especial de Desarrollo Rural Integral en la Región del Trifinio –UDRIT-, participaron en la presentación del cultivo de la “Pitaya Dorada”, como una alternativa productiva y de exportación para los agricultores interesados y que posean terrenos ubicados a una altitud entre 1,200 y 1,900 msnm.
La reunión se llevó a cabo en el salón de usos múltiples de la UDRIT, frente a la Policía Nacional Civil el día lunes 22 de diciembre a las 10.30 horas, y estuvo a cargo del ingeniero Miguel Chang.
Los temas tratados estuvieron orientados a la historia, caracteres varietales, enfermedades importantes en su cultivo, manejo agronómico, mercado, costos y rentabilidad.
En la reunión se contó con la presencia de numerosos agricultores de la región, así como del municipio de Olopa, quienes se mostraron sumamente interesados en el cultivo.
La “Pitaya Dorada” es un cultivo de reciente ingreso en Guatemala, pues según los expositores, fue a principios del 2,003 cuando se hicieron los primeros experimentos en el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas –ICTA-.
Es el fruto de un cacto, parecida a una piña diminuta; sus espinas y gruesa piel amarilla esconden un corazón tierno, dulce y lleno de sabor.
En el 2003, el Centro Experimental del Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas –ICTA-, ubicado en La Alameda, Chimaltenango, con el apoyo de la Misión Técnica Taiwanesa, comenzó a realizar injertos de la pitaya amarilla sobre el patrón criollo de color rojo.
El resultado fue la pitaya dorada, mucho más dulce que la variedad criolla, resistente a las plagas, y con una piel más gruesa y menos propensa a dañarse por el transporte.
Miguel Chang, ingeniero agrícola de la Misión Técnica Taiwanesa, explica que en Guatemala se puede sembrar en terrenos ubicados en altitudes entre los 1,200 y 1,900 metros sobre el nivel del mar y la temperatura ambiente puede oscilar entre 17 y 35 grados centígrados.
Se necesita un suelo húmedo, con buen drenaje, un 7 por ciento de materia orgánica, una profundidad de 50 centímetros o más, para facilitar el desarrollo radicular y ligeramente ácido. A esta fruta le gusta la sombra.
Según un estudio elaborado por el ICTA, el costo de inversión inicial para sembrar una hectárea de pitaya dorada es de Q151 mil. El cultivo de esta fruta es muy rentable en el mediano y largo plazo, ya que las inversiones se recuperan al cuarto año de establecida la plantación con ingresos netos de US$58 mil por hectárea y una rentabilidad de 113 por ciento. |